Empezamos duro con Nando Ioppolo, motivo por el cual es justo que ahora veamos como alguien le da duro a otros en todo lo alto y poder así relajar nuestros doloridos cráneos. En este caso, los maltratados serán algunos miembros del Partido Comunista Italiano. Merecidísima paliza.
Bagnai es docente de Macroeconomía en la Universidad de Pescara, intérprete de música barroca y digamos que a la Harry el Sucio, quien lo conoce, lo teme. Todo un carácter, vaya. Este detalle, que debe de crear problemas a su entorno familiar, al mismo tiempo le convierte en un óptimo conferenciante. Una punta de lanza para que nos entendamos. Ha escrito varios libros sobre el tema, siendo quizá el más destacado "Il tramonto dell'Euro". Conduce con notable éxito un blog de economía llamado Guffinomics y dirige junto a otros economistas batalleros una asociación llamada Asimetrie.
Diréis y no os falta razón que una perorata dirigida por un economista italiano a un partido político para más señas comunista, no socialista, italiano a nosotros ni nos va ni nos viene. Especialmente porque esta disertación como veréis incluye numerosas referencia a personajes que no conocemos. En realidad, en términos políticos, sólo uno de esos personajes es relevante a la hora de seguir el discurso de Bagnai: Giorgio Napolitano, antiguo dirigente del PC, fervoroso en su oposición al SME y por extensión al Euro en su etapa como diputado y, por arte de birlibirloque, Excelentísimo mamporrero de la moneda única durante su inusualmente larga estancia en el puesto de Presidente de la República italiana. Uno que cambió de opinión vaya, aunque no sepamos si la cambió al descubrir que lo que andaba diciendo no sólo era un eslogan electoral, sino la cruda realidad.
Por desgracia es relevante para nosotros porque lo que le suelta Bagnai, intelectual de izquierdas que un buen día descubrió que los periódicos de izquierdas no querían publicar sus artículos de izquierdas, es perfectamente y diametralmente NO opuesto a lo que se le podría soltar a nuestros partidos de izquierdas: PSOE, IU (ex PCE). Más recientemente, habría que incluir a esos chiquillos de Podemos que citan a Marx pero por lo visto o no lo entienden o fingen no entenderlo (yo tiendo por la segunda).
Así que el discurso de Bagnai, es un discurso de esencias o, si se prefiere, de envoltorios. Imaginaos que al destapar una presunta botella de perfume, resultase que dentro oliera a ajo o si lo preferís, que al oler un perfumado aroma, nos encontráramos que lo contiene una botella con la etiqueta "mierda". La primera metáfora describe mejor el panorama político de la izquierda española. Han tomado ejemplo de la Santa Sede, pasmosas paradojas, que ha renunciado a hablar del Paraíso y de la inmortalidad del alma, (es decir de ideología) y se ha reducido a tratar el argumento sexual (es decir un aspecto gimnástico). Igualicos. Aquellos dicen amaos y reproducíos y éstos follad y adoptad.
Eso y sólo eso es lo que ha ocurrido con todos los partidos políticos de izquierdas en lo que atañe a la unión monetaria, unión monetaria que han apoyado con un énfasis alucinógeno y que por incontestables motivos científicos está en las antipodas de cualquier cosa llamada política progresista y de tutela de los derechos de los trabajadores.
Hay sólo dos motivos por los cuales un despropósito semejante se ha podido producir: por ignorancia o por mala fe. Podríamos jugar al juego de decir nombres de políticos y decidir por cual de los dos motivos se decantaron ¿Felipe González? Nooooo... demasiado fácil. Bueno.... ¿Bono? Vale, Bono por los dos. Ya veis. Pedro Sánchez lo ha tenido más fácil. Ni siquiera ha tenido que elegir. Cuando él llegó, todos habían elegido elegir algo y el PSOE llevaba tiempo siendo una balsa de aceite donde las dos especies, ingenuos y psicópatas, nadaban en perfecta armonía ¿Alguien a estas alturas no tiene claro que Sánchez, como Renzi son lacayos voluntarios de una política que se hace en otra parte? ¿Alguien no tiene claro que Tsipras nunca se presentó voluntario para la tarea, pero que a los que deciden les dio igual porque hace mucho tiempo que Grecia además de no decidir nada dentro, no tiene ningún peso específico político o económico fuera?
Lo siento de corazón, pero hay un aspecto técnico que hay que entender para seguir el vídeo y se refiere a la cuestión del mercado valutario, porque ahí está la madre del cordero. Uno de los problemas del euro es que ha bloqueado el sistema de devaluación y revalorización de las monedas en función de los intercambios comerciales. Es simple. El mercado valutario funciona como cualquier otro mercado. Si todos quieren una cosa, esa cosa sube de precio. Si todos quieren dólares, el dolar se revaloriza. Así de sencillo. ¿Por qué en los años 80 había tan pocos Audi y Bmw en España? ¿Eran una mierda de coches? No. Es que para comprarlos, había que pagarlos en su precio en marcos alemanes. Sencillamente no estaban a nuestro alcance y, al mismo tiempo, a los alemanes comprar productos españoles o pasar las vacaciones en Benidorm, les salía muy barato.
Si a pesar de eso, el comprador español, deseoso de poseer el cochazo alemán se hipotecaba para comprarlo, se le aplicaban tasas de interés altas. No por darle por saco, sino precisamente para conjurar el peligro de devaluación de la peseta frente al marco en el larguísmo periodo de tiempo que el cliente español precisaba para pagar el automóvil teutón.
Cuando las fábricas alemanas vendían muchos Audis fuera, el marco de revalorizaba frente a las otras monedas y eso hacía menos apetecibles sus productos para los compradores de esos países, que se conformaban, pobrecitos, con el entrañable cuatro latas o los incombustibles SEAT. Es decir, adquirían sus productos en el mercado interno (Ioppolo dixit) que producía, ergo daba trabajo localmente. O sea, el mercado valutario es un mecanismo (de tres) posible de cara a reequilibrar los intercambios comerciales entre países. No es la panacea, sino un mecanismo simple que opera según leyes conocidas desde los tiempos de Galdós por lo menos. El euro ha acabado con eso.
Es fantástico tener un coche alemán. El problema es que si tenemos un coche alemán y hacemos otras cosas menos fantásticas como comprar en Lidl, teniendo en cuenta que muchos no tenemos muchas alternativas, añadimos al hecho de tener una capacidad de compra intrínsecamente reducida, el de entregar nuestro escaso dinero a OTRA ECONOMÍA PRODUCTIVA, economía productiva que en los pasados 15 años se ha beneficiado OBJETIVAMENTE de este mecanismo, que lo quiere obviamente mantener, pero sin modificar en absoluto su perversidad.
El mensaje de retorno es: "sed como nosotros" (si tenéis cojones, claro), es decir una invitación a la guerra comercial que siga las reglas de un mercado valutario trucado, implícitamente agresiva, lesiva de los intereses de los trabajadores, también de los alemanes, y que es en definitiva, puramente retórica. No podemos luchar contra la productividad manufacturera alemana entre otras cosas porque no sabíamos que ese fuese el objetivo de la UE ni de la moneda única. Cuando nos hemos enterado, demasiado tarde, los vagos nos hemos desencantado del proyecto europeo y los menos vagos se han adaptado como han podido (siguiendo el juego), cerrando sus empresas o suicidándose.
No sé si va quedando claro. Esto es declarar la guerra y llamarla "proyecto europeo".
Si a pesar de eso, el comprador español, deseoso de poseer el cochazo alemán se hipotecaba para comprarlo, se le aplicaban tasas de interés altas. No por darle por saco, sino precisamente para conjurar el peligro de devaluación de la peseta frente al marco en el larguísmo periodo de tiempo que el cliente español precisaba para pagar el automóvil teutón.
Cuando las fábricas alemanas vendían muchos Audis fuera, el marco de revalorizaba frente a las otras monedas y eso hacía menos apetecibles sus productos para los compradores de esos países, que se conformaban, pobrecitos, con el entrañable cuatro latas o los incombustibles SEAT. Es decir, adquirían sus productos en el mercado interno (Ioppolo dixit) que producía, ergo daba trabajo localmente. O sea, el mercado valutario es un mecanismo (de tres) posible de cara a reequilibrar los intercambios comerciales entre países. No es la panacea, sino un mecanismo simple que opera según leyes conocidas desde los tiempos de Galdós por lo menos. El euro ha acabado con eso.
Es fantástico tener un coche alemán. El problema es que si tenemos un coche alemán y hacemos otras cosas menos fantásticas como comprar en Lidl, teniendo en cuenta que muchos no tenemos muchas alternativas, añadimos al hecho de tener una capacidad de compra intrínsecamente reducida, el de entregar nuestro escaso dinero a OTRA ECONOMÍA PRODUCTIVA, economía productiva que en los pasados 15 años se ha beneficiado OBJETIVAMENTE de este mecanismo, que lo quiere obviamente mantener, pero sin modificar en absoluto su perversidad.
El mensaje de retorno es: "sed como nosotros" (si tenéis cojones, claro), es decir una invitación a la guerra comercial que siga las reglas de un mercado valutario trucado, implícitamente agresiva, lesiva de los intereses de los trabajadores, también de los alemanes, y que es en definitiva, puramente retórica. No podemos luchar contra la productividad manufacturera alemana entre otras cosas porque no sabíamos que ese fuese el objetivo de la UE ni de la moneda única. Cuando nos hemos enterado, demasiado tarde, los vagos nos hemos desencantado del proyecto europeo y los menos vagos se han adaptado como han podido (siguiendo el juego), cerrando sus empresas o suicidándose.
No sé si va quedando claro. Esto es declarar la guerra y llamarla "proyecto europeo".
El vídeo gira entorno a este hecho, de evidente repercusión sobre las clases trabajadoras y sobre la mayoría de pequeños y medios empresarios, sorprendentemente ignorado por las cúpulas de los partidos políticos que en teoría debían velar por los intereses de los susodichos.
Cuando termine el vídeo, lo cuelgo.
Buena visión.
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